Se trata de Ricardo Seguel, de segundo semestre, quien tenía sólo siete años cuando -motivado por su padre- comenzó a practicar vela, llamativa disciplina que siempre estuvo presente en su vida. Hoy, con el apoyo de su familia de tradición náutica, busca cosechar un nuevo éxito a nivel internacional en una competencia que, sin duda, marcará su historia deportiva y la de todos los integrantes del Team Chile.

 

Los deportes náuticos están en la sangre de Ricardo Seguel (20), estudiante de la EPUC que representará a Chile en el velerismo de los próximos Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y que, a pocos días de iniciar la competencia, no esconde las ganas de demostrar su máximo potencial en aguas locales.

Según cuenta, su padre -un fanático de la vela que en el pasado logró importantes resultados en competencias de windsurf- fue quien lo motivó a practicar tempranamente esta disciplina, la misma que ha desarrollado con éxito su hermano Clemente, representante nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y que se ha consagrado como un referente en la materia.

“Cuando tenía siete años me encontraba en un colegio en Casa Blanca, a media hora de Algarrobo, que tenía un taller de escuelas de vela. Ahí entré y no paré”, cuenta sobre sus inicios el estudiante de segundo semestre de Psicología, los que, indudablemente, estuvieron marcados por un fuerte apoyo familiar y una auténtica conexión con este deporte. Hoy son cuatro los miembros de la familia Seguel que practican vela, siendo Ricardo quien está llamado a continuar con la tradición náutica del clan y mantener su legado. Tiene todo para lograrlo.

El contar con unos padres “extremadamente motivados” y el respaldo de la EPUC para potenciar su carrera deportiva, ha contribuido a alivianar la carga impuesta por los desafíos venideros. “Gracias a las facilidades que me da la universidad para tomar menos créditos, que se me adecúa el arancel, la preferencia que nos dan para tomar ramos, todo eso hace que pueda organizarme de mejor manera. Entonces, lo que he hecho hasta el momento es tratar de que todos los ramos calcen el mismo día o calcen un día a la tarde y al día siguiente en la mañana, cosa que duerma en la casa de un familiar o de un amigo”, relata el velerista oriundo de Algarrobo.

Pero no sólo el ámbito académico parece estar controlado. Las exigencias propias del alto rendimiento deportivo han sido obstáculos que Ricardo Seguel también ha logrado sortear. “Son, en promedio, dos horas de navegación a la semana, lo que obviamente va acompañado de un trabajo físico que son aproximadamente tres o cuatro horas”, cuenta el miembro del Club Cofradía Náutica del Pacífico.

Incluso, dice que asumir estas responsabilidades y hacer sacrificios no representa un problema, pues las recompensas son mayores. “La verdad es que no ha sido algo negativo, sino todo lo contrario. Gracias a que puedo realizar el deporte que amo y estudiar la carrera que me gusta, estoy pasando un buen momento. Si bien tengo que hacer un esfuerzo extra para venir a la universidad, no lo veo como una carga. El tiempo que estoy en viaje aprovecho de leer, escuchar música, revisar mis apuntes, todo eso. Entonces, la verdad es que lo estoy pasando bien”, asegura.

Presente y futuro

Cada vez queda menos para el inicio de de los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, competencia que obligará a los representantes del Team Chile a dar lo mejor de sí para alcanzar el éxito en su propio país.

Para Ricardo Seguel, el desafío en casa no será menor. “Hay rivales con mucho nivel. Si no me equivoco, hay aproximadamente 10 países que han metido participantes entre los 50 primeros en el último mundial realizado en agosto, entonces son palabras mayores. Gente que ha quedado top 10 en Juegos Olímpicos y mundiales, entonces va a ser muy entretenido”, dice el estudiante de la EPUC, quien ya se ha enfrentado a adversarios de esa categoría.

https://www.psicologia.uc.cl/wp-content/uploads/2023/09/FLO_7280-1-1-768x512.jpeg 768w, https://www.psicologia.uc.cl/wp-content/uploads/2023/09/FLO_7280-1-1.jpeg 1024w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px">Dado este escenario, afirma que su entrenamiento ha buscado mejorar aspectos específicos que le permitirán obtener resultados más consistentes. “Contra rivales de esta envergadura, no puedes dar ventaja. Un error te cuesta muy caro, entonces tengo que mejorar cosas específicas de aquí a los Panamericanos para dar mi mejor rendimiento. Voy a prepararme de la mejor manera”, enfatiza.

Y aunque participar Santiago 2023 representa un gran logro, todavía queda mucho por delante. “Tengo algunos objetivos en la náutica que me gustaría cumplir. Estoy apuntando a los Panamericanos Juveniles de 2025. Ahí me gustaría tener un buen desempeño”, comenta.

“Tengo hartos objetivos y como me encuentro bien encaminado, entrenando con mi hermano Clemente, que es un deportista olímpico y puedo acoplarme a sus entrenamientos, quiero aprovechar todo esto. Siento que, si me descarrilo, este tipo de oportunidades no se me van a presentar de nuevo. Quiero ver hasta dónde me va a llevar esto. Sé que, si sigo haciendo las cosas bien, va a ser lejos”, agrega.

En ese contexto, las definiciones en torno a la psicología todavía pueden esperar. “Me gustaría terminar la carrera. Pero, a largo plazo, no sabría a qué darle prioridad. Podría ser psicólogo independiente, deportivo, o podría ser entrenador náutico más la base como psicólogo. Esas son algunas opciones”, confiesa.

Finalmente, asegura que “es un honor poder representar a mi país y la universidad que me ha dado tanto. Nada más y nada menos que la mejor universidad de Chile”. “Sin duda, todo el apoyo que he recibido de ambos me motiva, me impulsa y me permite rendir. Siento que haciendo lo que me gusta les devuelvo la mano. Qué mejor que eso”, concluye.

Texto: Nicolás Pérez Lozano, Comunicaciones Psicología UC
Fotos: Flo González Alzaga (@flogonzalezalzagafotos) y Nicolás Pérez Lozano
Fecha: 11/10/2023